viernes, 22 de junio de 2012

RECUERDOS DE UN SOLDIER


Septiembre 20 del 2009… tal vez eran las 00:00 horas ya no lo recuerdo, gran noticia nos dio el radio chispas –A caminar se ha dicho… nos trasladábamos a la segura base (sarcasmo) era de esas noches en las que no vemos ni los pensamientos. Pero qué más da, seguíamos siendo optimistas ya no tendríamos que dormir con un ojo abierto y el otro disimulando, no faltaba el idiota que iluminaba el camino con su baretico, ¡plas! Un culataso en su casco, lo apagó con sus dedos y guardo el resto en su bolsillo…

No sé cuanto caminamos tres horas o tal vez más, ya con los pies entumidos y los hombros cansados,  ya ni los sentidos eran de ayuda… solo emitíamos el sofoco en los pulmones y pa rematar dos días sin ver agua y como decía la abuela olimos a cachupe.

Pasaba el tiempo que no perdonaba y se empezaba a divisar a lo lejos lo único bueno de las travesías el hermosos amanecer y el aroma a selva espesa… trinaban las aves, uno que otro mico mirando por entre la niebla que producía ese frio clima, y una pequeña lluvia que para mi gusto era vendita…

El comandante al mando dio la orden de acampar y un descanso bien merecido… centinelas aquí y allá el ranchero preparando el gran desayuno, chocolate arepa y salchicha… el resto a dormir, a relajarse ya saben cómo, con su plonsito  diario… yo por mi parte solo me sentaba en un tronco, una piedra, donde sea y me dejaba llevar por mis pensamientos… recordando, soñando, o simplemente imaginando…

Y para resumir horas de camino y de inevitables rutinas… pasemos de sopetón a la gran llegada a la base…. Sin esperar tomamos por grupos de cinco o seis compañeros las respectivas garitas tomando turnos de tres cuatro horas… el tiempo caminaba con pasos agigantados  y en un abrir y cerrar de ojos… tres meses han pasado…y algo inesperado se avecinaba no sería una navidad normal…

Eran tal vez las nueve de la mañana y me encontraba prestando mi centinelato… se escucho uno de los sonidos que ponían los pelos de punta (ametralladora) y en par de segundos tenia a un compañero tras de mi pálido como si hubiese visto el mismo señor de las tinieblas… y con palabras entrecortadas sollozando casi a punto de desplomarse – curso…Aguilar...está… herido. Algo impedía mis movimientos y pensamientos, mi mente se congeló ¡yo era el enfermero!

Corrí por mi botiquín y luego a ver a mi peor enemigo del pelotón, tuvimos tres peleas… pero en tales casos se te olvida todo y lo importante es la vida de aquel fulano…

Todos entraron en pánico y buscaban posiciones para cubrirse  yo por mi parte tal era el desespero y la angustia que no supe que hice… todo se nubló pero… al parecer hice todo bien… mi cabo me golpeó la espalda en son de (lo hiciste bien)… esperamos por veinte eternos minutos el helicóptero… ya estando en él, mi compa se desmayo  ¡mierda! No tuve nada más que hacer que darle de cachetadas el ruido del aparato ese se oponía a los susurros del herido que abrió sus ojos y jalándome hacia él dijo – cur..so..no..me..de..je..mo..rir…

Mi pecho sentía una daga filosa que me horadaba… enemigos y aun así puso su vida en mí y yo a la de Dios…

Al llegar a la clínica lo atendieron… seguimos siendo enemigos, pero ese laso invisible nos une metafóricamente…  todo después de eso… fue clama y ahora recordando tal momento puedo decir que aun en momentos difíciles siempre habrá alguien que nos de la mano cuando caemos o simplemente cuando tenemos a la muerte respirando y sollozando en la nuca….

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