Septiembre
20 del 2009… tal vez eran las 00:00 horas ya no lo recuerdo, gran noticia nos
dio el radio chispas –A caminar se ha dicho… nos trasladábamos a la segura base
(sarcasmo) era de esas noches en las que no vemos ni los pensamientos. Pero qué
más da, seguíamos siendo optimistas ya no tendríamos que dormir con un ojo
abierto y el otro disimulando, no faltaba el idiota que iluminaba el camino con
su baretico, ¡plas! Un culataso en su casco, lo apagó con sus dedos y guardo el
resto en su bolsillo…
No sé
cuanto caminamos tres horas o tal vez más, ya con los pies entumidos y los
hombros cansados, ya ni los sentidos
eran de ayuda… solo emitíamos el sofoco en los pulmones y pa rematar dos días sin
ver agua y como decía la abuela olimos a cachupe.
Pasaba
el tiempo que no perdonaba y se empezaba a divisar a lo lejos lo único bueno de
las travesías el hermosos amanecer y el aroma a selva espesa… trinaban las aves,
uno que otro mico mirando por entre la niebla que producía ese frio clima, y
una pequeña lluvia que para mi gusto era vendita…
El
comandante al mando dio la orden de acampar y un descanso bien merecido…
centinelas aquí y allá el ranchero preparando el gran desayuno, chocolate arepa
y salchicha… el resto a dormir, a relajarse ya saben cómo, con su plonsito diario… yo por mi parte solo me sentaba en un
tronco, una piedra, donde sea y me dejaba llevar por mis pensamientos…
recordando, soñando, o simplemente imaginando…
Y
para resumir horas de camino y de inevitables rutinas… pasemos de sopetón a la
gran llegada a la base…. Sin esperar tomamos por grupos de cinco o seis
compañeros las respectivas garitas tomando turnos de tres cuatro horas… el
tiempo caminaba con pasos agigantados y
en un abrir y cerrar de ojos… tres meses han pasado…y algo inesperado se avecinaba
no sería una navidad normal…
Eran
tal vez las nueve de la mañana y me encontraba prestando mi centinelato… se
escucho uno de los sonidos que ponían los pelos de punta (ametralladora) y en
par de segundos tenia a un compañero tras de mi pálido como si hubiese visto el
mismo señor de las tinieblas… y con palabras entrecortadas sollozando casi a punto
de desplomarse – curso…Aguilar...está… herido. Algo impedía mis movimientos y
pensamientos, mi mente se congeló ¡yo era el enfermero!
Corrí
por mi botiquín y luego a ver a mi peor enemigo del pelotón, tuvimos tres
peleas… pero en tales casos se te olvida todo y lo importante es la vida de
aquel fulano…
Todos
entraron en pánico y buscaban posiciones para cubrirse yo por mi parte tal era el desespero y la
angustia que no supe que hice… todo se nubló pero… al parecer hice todo bien…
mi cabo me golpeó la espalda en son de (lo hiciste bien)… esperamos por veinte
eternos minutos el helicóptero… ya estando en él, mi compa se desmayo ¡mierda! No tuve nada más que hacer que darle
de cachetadas el ruido del aparato ese se oponía a los susurros del herido que
abrió sus ojos y jalándome hacia él dijo – cur..so..no..me..de..je..mo..rir…
Mi pecho
sentía una daga filosa que me horadaba… enemigos y aun así puso su vida en mí y
yo a la de Dios…
Al llegar
a la clínica lo atendieron… seguimos siendo enemigos, pero ese laso invisible
nos une metafóricamente… todo después de
eso… fue clama y ahora recordando tal momento puedo decir que aun en momentos difíciles
siempre habrá alguien que nos de la mano cuando caemos o simplemente cuando
tenemos a la muerte respirando y sollozando en la nuca….
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